"Lucharé para llevar a EEUU en una nueva dirección desde el primero hasta el último día en la presidencia. No temo a la lucha, estoy preparado para ella", ha dicho McCain a sus seguidores, a quienes ha asegurado que puede vencer al candidato demócrata, a pesar de estar perdiendo terreno en las encuestas de opinión.
Obama ha estado avanzando en las preferencias en base a su respuesta contundente a la crisis financiera de Wall Street y la banca. Según los sondeos, los estadounidenses ven mejor preparado al candidato demócrata en temas económicos que a McCain, quien ha reconocido que la economía no es su fuerte.
McCain ha evitado el tipo de retórica divisoria que empleó la semana pasada, aunque acusó a Obama de conspirar con dos demócratas, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, para subir los impuestos y así financiar su ambicioso plan de gastos.
Pero no ha ofrecudo detalles de nuevas políticas económicas, que se ha convertido en la principal preocupación de las familias estadounidenses tras desatarse la crisis inmobiliaria que ha derivado en el crash de los mercados financieros.
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